Categorías: Castellana , Cocina tradicional , Tapas - pinchos
ozores 15-10-2007 00:35
En la mesa encontramos al sentarnos un platito con aceitunas, pepinillos y cebolletas, unos trozos de pan y mantequilla para untar. Apenas pudimos dar cuenta de estos aperitivos porque, como he dicho, nos estaban sirviendo el cocido apenas llegamos.En primer lugar, sirven unos platos con fideos cocidos, sin caldo. A continuación traen unos pucheros de barro que han estado en contacto directo con el fuego; un puchero tiene una ración de cocido individual y lo primero que se toma es la sopa; para ello el camarero vierte el caldo de cocción del puchero en la plato con los fideos, sujetando la tapa para que sólo caiga el caldo e indicándote que cubras el frontal de tu cuerpo con la servilleta ante el riesgo de que pueda saltarte algo.Al tiempo que nos tomábamos la exquisita sopa, nos pusieron en la mesa un plato con un cuenco con una salsa de tomate especiada, unas guindillas y unos trozos de cebolleta para acompañar.Una vez nos tomamos la sopa, el atento camarero nos volcó el contenido del pote de barro en el plato: garbanzos, tocino, chorizo, carne y un hueso de jamón. Unos minutos más tarde nos acercó un plato con repollo cocido del que nos sirvió al gusto. Simplemente buenísimo pero es tal la cantidad que resulta difícil comerse la totalidad de lo servido; casi me atrevería a decir que con una ración de cocido comen perfectamente dos personas.Aunque apenas nos cabía en el estómago, decidimos tomar un postre compartido siguiendo el consejo del camarero. Nos sirvió unos buñuelos de manzana acompañados de dos bolas de helado, una de vainilla y otra de stracciatella. Un postre muy acorde con el sitio y que está riquísimo.