Categorías: Buffet libre , Cocina mediterránea
stenzes
07-11-2007 13:14
A mí lo que me gusta es que me sirvan. Que me pongan delante una carta con cien posibles ensaladas. Eso es lo que yo quiero. Y no me vale que en este lugar con aspecto de sala de espera puedas hacer las combinaciones que quieras con lechugas, pepinos, cebollas y demás ingredientes. Porque, al final, estás trabajando tú. Vale que no pelaste las zanahorias ni hiciste esa salsa de queso cheddar, pero para comer un sitio como Fresco no me atrae demasiado. Entré hace unos días porque acompañaba a un amigo a la estación. A él tampoco le pareció gran cosa. Es de la opinión de que una vez ubicado, no se mueve. A no ser que tenga que ir al baño, claro, que lo de sondarse no le atrae.
La verdad es que a mí esto de los buffets libres de ensaladas, por mucho colorido que entre por los ojos y mucho diseño importado de los United States, me crea ansiedad. Además, el servicio deja mucho que desear. Imagino que es duro pagarse la carrera así.
Una salsa que picaba un poquito, lo justo, de la que no identifiqué sus ingredientes.
La parafernalia del buffet libre de ensaladas. Y es que con tanta gente pululando con los pies planos es muy difícil llenarse el plato a gusto.
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